Hace 23 años Manuel Genaro Flores Durán, mi cuñado, iba caminando por la calle Villaseca. De pronto, varios disparos que ya estaban predispuestos, salieron desde unas bocas de fierro y sin permiso lo dejaron tirado en la vereda. Sin aviso, sin juicio....
A Genaro lo he conocido por fotos. Su mirada dulce y su hermosa sonrisa no se condicen con esa violencia que lo alejó de su familia, de sus futuros sobrinos, o hijos que pudo tener.
Era demasiado jóven, 28 años, y dejó una profunda herida en su madre, en su padre, en sus hermanos y amigos.
Quiero empezar mi primer artículo con este recuerdo-homenaje a Manuel Genaro, un jóven como todos los jóvenes, pero que el poder omnímodo de ciertos personajes, le impidieron su derecho a existir, a disfrutar, a enamorar, a construir vida, simplemente.
(Un poema en su recuerdo)
Y yo me iré pero los pájaros quedarán
cantando, y mi jardín también permanecerá
con su verde árbol, con su pozo de agua
los cielos serán azules y las campanas tañerán
Así como están tañendo esta misma tarde
pasarán la gente que me ha amado
y la ciudad renacerá cada día mas
Pero mi alma siempre vagará
en el mismo rincón de mi jardín en flor
con su verde árbol, con su pozo de agua
los cielos serán azules y las campanas tañerán
(de Juan Ramón Jiménez)
Bueno, quizá empecé un poco triste, pero mas triste me pone el olvido....
Cecilia
